Rosario recibe al Congreso Argentino de Cannabis y Salud que reúne a la ciencia y la comunidad

Rosario recibe al Congreso Argentino de Cannabis y Salud que reúne a la ciencia y la comunidad

Rosario se prepara para recibir un encuentro que durante tres días pondrá en diálogo a investigadores, profesionales de la salud, docentes, estudiantes, productores, organizaciones sociales y otros actores vinculados al cannabis.

Del 7 al 9 de octubre, la Universidad Nacional de Rosario será sede del 1° Congreso Internacional y 4° Congreso Argentino de Cannabis y Salud, bajo el lema “Cannabis, salud y soberanía”. La propuesta incluye paneles, mesas de debate, presentaciones científicas y actividades académicas que abordarán los avances y desafíos vinculados con el cannabis medicinal, la investigación básica, la producción, los desarrollos tecnológicos, las políticas públicas, los procesos regulatorios y jurídicos, la educación y la economía social.

Pero el Congreso no empieza el 7 de octubre. Durante los días previos, dos facultades de la UNR serán sede de actividades de formación específicas: el Precongreso de Cannabis en Medicina Veterinaria, los días 5 y 6 de octubre, y el Precongreso de cultivo de cannabis con precisión, organizado desde Ciencias Agrarias.

De esta manera, la llegada del Congreso a Rosario se construye también desde las distintas áreas de la Universidad y desde la posibilidad de poner en común conocimientos que hasta hace algunos años circulaban en ámbitos mucho más reducidos.

Más de 120 trabajos: la investigación como protagonista

Para Darío Andrinolo, integrante de la Sociedad Científica del Congreso, esta edición representa la continuidad de un proceso que comenzó en 2017 con el primer encuentro realizado como proyecto de extensión en la Universidad Nacional de La Plata.

Luego llegaron las ediciones de La Rioja y La Plata, hasta llegar a esta convocatoria realizada junto con la Universidad Nacional de Rosario y AUPAC. En esta oportunidad, el encuentro suma además su dimensión internacional y amplía su campo hacia otras áreas relacionadas con la salud y el cáñamo.

El crecimiento también se refleja en la cantidad de investigaciones recibidas. “Tenemos más de 120 trabajos presentados”, contó Andrinolo durante su entrevista con Cannabitácora. Los trabajos atraviesan distintas áreas y fueron evaluados por un comité científico antes de seleccionar aquellos que tendrán presentación oral.

Del 7 al 9 de octubre, Rosario será sede del Congreso de Cannabis y Salud, con ciencia, salud, producción y comunidad.

La programación incluye más de un centenar de pósteres y alrededor de 40 a 50 presentaciones orales, según explicó el investigador. Hay trabajos vinculados con las ciencias básicas, la bioquímica, la fisiología, la medicina, la veterinaria, la producción y las ciencias sociales.

Entre las investigaciones mencionadas por Andrinolo aparece, por ejemplo, un trabajo sobre la estabilidad de cannabinoides en películas de almidón de batata con potencial uso dermatológico. La variedad de temas busca mostrar que el campo de investigación sobre cannabis no se limita a una única disciplina.

“Acá no sé, hay una persona que purificó uno y lo empezó a probar en un modelo. Entonces te va a mostrar qué va a pasar con ese cannabinoide en particular en un modelo animal o en un modelo celular”, explicó Andrinolo al referirse a la profundidad de las investigaciones que serán presentadas.

El objetivo, en ese sentido, es avanzar sobre preguntas cada vez más específicas acerca de los mecanismos mediante los cuales los cannabinoides interactúan con el organismo y cómo ese conocimiento puede dialogar luego con las prácticas clínicas.

Una ciencia que busca encontrarse

El Congreso propone, además, un encuentro entre sectores que muchas veces trabajan por separado. Andrinolo destacó especialmente la participación de organizaciones sociales, profesionales y personas que vienen construyendo conocimiento alrededor del cannabis desde distintos lugares. “Los científicos, los que están en la ONG, los profesionales agrónomos, los veterinarios, los médicos” forman parte de ese intercambio, explicó.

Para el investigador, ese vínculo también permite recuperar conocimientos construidos por fuera de la academia durante décadas de prohibicionismo. “Hay un montón de conocimiento acumulado a nivel popular que los científicos tenemos el deber de traducir a un lenguaje científico”, señaló.

La idea de comunidad atraviesa así una propuesta que no busca únicamente presentar resultados científicos, sino generar espacios para discutir qué preguntas quedan pendientes, cómo continuar las investigaciones y qué vínculos pueden construirse entre quienes trabajan en diferentes ámbitos.

Veterinaria: incorporar el sistema endocannabinoide a la formación

Uno de esos cruces será el Precongreso de Cannabis en Medicina Veterinaria, que se realiza los días 5 y 6 de octubre con una carga de 16 horas certificadas por la UNR.

La actividad propone abordar las bases científicas del sistema endocannabinoide, farmacología de los cannabinoides, aplicaciones clínicas, seguridad y experiencias vinculadas con distintas especies.

La médica veterinaria Eliana Sauret, docente de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UNR, especialista en medicina felina y diplomada en endocanabinología, cannabis y cannabinoides, explicó a Cannabitácora que la incorporación de estos conocimientos responde a una práctica que ya está presente en la atención veterinaria.

Del 7 al 9 de octubre, Rosario será sede del Congreso de Cannabis y Salud, con ciencia, salud, producción y comunidad.

“Es una terapia que realmente tiene enormes beneficios y la utilizamos en distintas patologías como, por ejemplo, en el caso de dolor, en trastornos de comportamiento, también en episodios convulsivos con gran eficacia”, señaló.

Para Sauret, uno de los puntos centrales sigue siendo la falta de un marco regulatorio específico para la práctica veterinaria. Según explicó, profesionales y organizaciones vienen trabajando desde hace años para lograr una regulación que permita desarrollar esta actividad con mayor previsibilidad.

El encuentro en Rosario aparece, entonces, como una oportunidad para intercambiar experiencias y discutir también ese aspecto. “Como somos sede desde la Universidad Nacional de Rosario, que se pueda visibilizar el alcance que tiene la terapia para que justamente pueda fortalecer en ese sentido, en el camino a esa regulación que para nosotros es fundamental”, sostuvo.

La formación también empieza a incorporarse dentro de la propia carrera. Sauret explicó que en Ciencias Veterinarias de la UNR ya se aborda el sistema endocannabinoide desde contenidos vinculados con fisiología y farmacología, además de una asignatura sobre terapias complementarias.

La discusión alcanza a distintas especies y a una concepción de la salud que incluye a los animales como integrantes de familias multiespecie. Para Sauret, el desafío consiste en que el conocimiento sobre estas herramientas no dependa exclusivamente de que un profesional se encuentre con ellas después de terminar su formación, sino que pueda incorporarlas de manera crítica y fundamentada durante el proceso universitario.

Agrarias: producir con calidad también es producir conocimiento

El segundo precongreso se desarrolla desde la Facultad de Ciencias Agrarias. Se trata del curso “Cultivo de cannabis con precisión: manejo integral del estrés biótico y abiótico para una producción de alto valor terapéutico”, con una carga de 30 horas certificadas por la UNR.

La investigadora Vanina Cravero, responsable de la propuesta, plantea que el objetivo no es enseñar simplemente a cultivar cannabis, sino comprender el conjunto de variables que determinan la calidad de un producto destinado a uso terapéutico.

“Muchas veces pensamos que el cultivo es algo relativamente sencillo, que es elegir una variedad, cultivarla y después analizar el producto y fabricar el aceite. Pero en realidad la calidad final del producto empieza mucho antes”, explicó.

La genética, el ambiente, la nutrición, el manejo del cultivo y la sanidad forman parte de un sistema que debe ser observado de manera integral. El curso propone trabajar sobre el manejo del ambiente, las enfermedades y plagas, la cosecha, la poscosecha, las buenas prácticas y la trazabilidad.

Para Cravero, la producción de cannabis con destino medicinal plantea una exigencia particular: pasar de sistemas de pequeña escala a modelos de producción que sean previsibles, reproducibles y seguros.

“Creo que uno de los principales desafíos es pensar que el cannabis dejó de ser un cultivo de pequeña escala y que está avanzando hacia sistemas de producción que necesitan ser cada vez más previsibles, más reproducibles y más seguros para el usuario”, señaló.

Eso implica considerar cuestiones como temperatura, humedad, agua, nutrición y luz, pero también prevenir enfermedades y plagas que pueden afectar tanto el rendimiento como la calidad y seguridad del producto.

Uno de los ejes del curso será justamente el manejo del estrés biótico y abiótico. Cravero explicó que una planta puede enfrentar estrés por factores como temperaturas extremas, falta o exceso de agua, problemas nutricionales o iluminación inadecuada. También puede responder a organismos vivos como insectos, hongos, bacterias o virus.

Estas situaciones generan respuestas fisiológicas y metabólicas en la planta y pueden modificar la producción de cannabinoides, terpenos y otros metabolitos. Pero la investigadora advierte sobre una idea instalada en torno a la producción de cannabis: que cuanto más estrés se provoque a la planta, mejor será el resultado.

“Hay estudios que indican que un déficit hídrico moderado, es decir, disminuir un poco el riego, permite aumentar la concentración de determinados cannabinoides. Sin embargo, también está demostrado que al mismo tiempo puede reducir la producción de flores”, explicó.

La cuestión, entonces, no es estresar la planta de manera indiscriminada, sino comprender sus respuestas y encontrar un equilibrio entre crecimiento, rendimiento y producción de los compuestos buscados.

Tres días para compartir saberes

La llegada del Congreso a Rosario reúne así distintas dimensiones de un campo que continúa ampliándose. La investigación básica y clínica convivirá con la producción, la veterinaria, la formación universitaria, las discusiones regulatorias, las políticas públicas y las experiencias de organizaciones y comunidades.

Para Andrinolo, uno de los desafíos es justamente que todas esas perspectivas puedan encontrarse. “Un congreso como debe ser como este que incluye a toda la sociedad es el lugar donde nos miramos nosotros”, sostuvo.

Durante tres jornadas, la Universidad Nacional de Rosario será ese lugar de encuentro. Y los dos precongresos que la preceden permiten ampliar la discusión hacia ámbitos concretos de formación y especialización: cómo acompañar la incorporación del sistema endocannabinoide a la medicina veterinaria y cómo producir cannabis de manera controlada, trazable y segura cuando el destino es terapéutico.

El cronograma completo y la información para participar se encuentran disponibles en www.congresodecannabis.com.

 

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