Consultorio Sativa: sin respuestas del Estado, la ciudadanía organizada

Consultorio Sativa: sin respuestas del Estado, la ciudadanía organizada

Aunque el cannabis medicinal forma parte del sistema de salud argentino desde la sanción de la ley 27.350, a casi 10 años de aprobada esa normativa todavía son muy pocos los hospitales y centros de salud públicos que cuentan con consultorios específicos para acompañar tratamientos, orientar sobre terapéutica cannábica o facilitar el acceso al Registro del Programa de Cannabis (Reprocann)

Al atraso en lo público se suma el desfinanciamiento impulsado por el Gobierno nacional, que profundiza dificultades históricas de acceso a la salud. Por eso, y siguiendo una larga tradición de asistir donde el Estado no lo hace, distintas organizaciones de la ciudadanía dan respuestas a quienes buscan acompañamiento profesional. Entre ellas, el Consultorio Sativa, que desde la Patagonia andina articula atención médica, reducción de riesgos y daños, formación profesional y acceso a información basada en evidencia.

Melina Díaz, su directora médica, confirma a Cannabitácora que no existen espacios de atención pública en esa región. “Esa fue una de las bases que hizo que nos sentáramos a pensar un consultorio, para brindar mayor accesibilidad cuando eso era justamente lo que estaba faltando”, dice y aclara que hoy el Consultorio Sativa tiene sedes en Bariloche, El Bolsón y la Comarca Andina, además de atención virtual para personas de distintos puntos del país.

En Bariloche, además, este trabajo encuentra un antecedente institucional importante en la Ordenanza Municipal 3190 de Acceso Terapéutico, Investigación, Uso Científico y Producción Pública del Cannabis Medicinal, vigente desde 2020 y orientada a promover políticas públicas vinculadas al acceso y la atención terapéutica. 

Una respuesta construida desde la ciudadanía organizada

El Consultorio Sativa comenzó a tomar forma en 2022 como parte del recorrido de Ciencia Sativa, la organización patagónica que trabaja desde hace años en la difusión de información, el acompañamiento a personas usuarias y la construcción de redes vinculadas al cannabis medicinal. La experiencia acumulada permitió identificar una necesidad concreta: existía una demanda creciente de consultas vinculadas al cannabis medicinal, pero muy pocos espacios preparados para responderla. Así nació un dispositivo interdisciplinario pensado para ampliar el acceso a la salud desde una perspectiva comunitaria, integrativa y basada en derechos.

Actualmente el equipo está conformado por profesionales de distintas disciplinas que comparten una misma mirada de trabajo. Profesionales en medicina, veterinaria y acompañantes terapéuticos participan de un modelo que busca comprender cada situación de manera integral y construir estrategias terapéuticas personalizadas.

Para Santiago Alonso, uno de los médicos del consultorio, pasaron de ser un proyecto local a volverse referentes de la región. “Llevó mucho trabajo, intercambios y sortear dificultades hasta que logramos plasmarlo en un espacio organizado”, dice.

Las consultas que llegan al consultorio

Las principales demandas que reciben en el Consultorio Sativa pueden agruparse en dos grandes categorías. Por un lado, personas que buscan acompañamiento para acceder al Reprocann, que permite tener o acceder a un cultivo de hasta 9 plantas en floración y transportar hasta 40 gramos de flores secas o 6 frascos de aceite de 30 mililitros. En estos casos, la consulta suele estar vinculada a usuarios y usuarias que ya incorporaron la planta en su vida cotidiana y desean hacerlo dentro del marco legal vigente.

Por otro lado, aparecen consultas de personas que buscan alternativas terapéuticas para mejorar su calidad de vida frente a situaciones donde no encuentran respuestas satisfactorias en los tratamientos convencionales. 

“En su mayoría son personas que no encuentran una respuesta en la medicina tradicional o alopática y vienen a consultar cómo el cannabis podría mejorar su calidad de vida”, explica Díaz.

Dolor crónico, trastornos del sueño, ansiedad, estrés, enfermedades oncológicas y distintas patologías complejas son los motivos de consulta más frecuentes.

Además del cannabis medicinal, el equipo acompaña el uso de fitopreparados elaborados a partir de distintas plantas medicinales. Aceites, tinturas, cremas, ungüentos, extractos e infusiones forman parte de herramientas utilizadas para acompañar procesos vinculados al dolor, la inflamación, el descanso, la ansiedad, las afecciones de la piel y otras situaciones de salud desde una perspectiva integral. 

Melina Díaz, directora médica en Consultorio Sativa.

Reducción de daños y adultos mayores

Entre quienes consultan al equipo existe una presencia significativa de personas mayores interesadas en incorporar el cannabis medicinal dentro de sus tratamientos. En este punto trabaja también Sofía Maioarana, médica especialista en geriatría y fitoterapia, quien destaca el potencial de esta herramienta para acompañar distintas situaciones de salud frecuentes en esta etapa de la vida.

“Muchas personas mayores tienen una relación cercana con el uso de plantas para la salud y, cuando reciben información clara y orientación profesional, incorporan el cannabis medicinal como una planta más dentro de sus tratamientos”, señala Maiorana.

En sintonía, Díaz aclara que la cannabis forma parte de una trama más amplia de plantas medicinales que acompañan la vida cotidiana en la Patagonia andina. El llantén, la malva silvestre, la rosa mosqueta, las hojas de frambuesa o la caléndula conviven en huertas, jardines y paisajes de la región, integrándose a saberes transmitidos entre generaciones y enriquecidos por el intercambio con comunidades locales. 

En ese contexto, el cannabis encuentra un lugar natural dentro de un repertorio diverso de herramientas para el cuidado de la salud. “El cannabis te abre un universo”, resume Díaz, al describir cómo muchas consultas comienzan en torno a esta planta y se transforman en una oportunidad para explorar otras especies, conocimientos y formas de vincularse con el bienestar desde el territorio. 

Esa mirada también se nutre del vínculo cotidiano con cultivadores y cultivadoras. Desde el Consultorio Sativa destacan que conocer el origen del material vegetal, las condiciones de cultivo y los procesos de elaboración permite fortalecer las prácticas de cuidado y construir tratamientos con mayor calidad y trazabilidad. 

El cannabis como puerta de entrada a una mirada integral

Aunque la planta suele ser el motivo inicial de consulta, el trabajo del equipo va mucho más allá de indicar un aceite o gestionar una inscripción. “La cannabis es el inicio del motivo de consulta, pero nos abre un montón de puertas”, resume Díaz y apunta que el acompañamiento incluye conocer cómo llegó la planta a la vida de cada persona, qué formas de uso emplea, qué otros tratamientos realiza, qué medicamentos consume y cuáles son las posibles interacciones que deben tenerse en cuenta.

La propuesta apunta a construir esquemas terapéuticos seguros, respetando las decisiones de quienes consultan y evitando cualquier mirada estigmatizante. “Nos interesa la salud de las personas. Acompañamos la incorporación del cannabis desde un punto de vista sanitario y para nada desde una mirada punitiva o de juzgar a quien consulta”, dice.

Y es que uno de los pilares del Consultorio Sativa es el trabajo desde la reducción de riesgos y daños, una perspectiva que busca promover prácticas de cuidado a partir de información clara y acompañamiento profesional. Según la directora médica, uno de los temas que aparece con frecuencia es el uso inhalado de cannabis. Para Díaz, muchas personas llegan convencidas de que fumar cannabis no puede considerarse un uso terapéutico. “Nos dicen: «No, doctora, yo solamente fumo». El uso inhalado es una vía de administración más. De hecho, es una de las más utilizadas”, dice la médica. Y a partir de allí se abren conversaciones sobre cuidados respiratorios, distintas formas de administración y estrategias para reducir posibles riesgos asociados a la combustión. Porque, lejos de demonizar una práctica, el objetivo es que las personas cuenten con más herramientas para tomar decisiones informadas.

Integrantes de Ciencia Sativa. Crédito: Ciencia Sativa.

Formación profesional y construcción de saberes

Además de la atención clínica, Ciencia Sativa desarrolla actividades de formación y acompañamiento para profesionales interesados en incorporar conocimientos sobre terapéutica cannábica y fitomedicina. La organización participa en espacios de capacitación y actualmente incluso recibe médicos rotantes del sistema público patogónico que realizan parte de su formación junto al equipo. 

“Por suerte cada vez hay más profesionales queriéndose interiorizar en el tema”, señala Díaz y apunta a uno de los principales desafíos identificados en la región: la escasez de profesionales formados en cannabis medicinal dentro de los sistemas de salud.

En paralelo, Ciencia Sativa desarrolla articulaciones con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en proyectos orientados a generar información científica sobre variedades de cannabis y sus usos terapéuticos, fortaleciendo el diálogo entre la experiencia clínica, la producción y la investigación. 

 

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